Tegucigalpa, de julio de 2009
Ciudadanos del mundo: tengo la oportunidad, en mi condición de artista, de comunicarme ante ustedes, todavía no se me ha quitado ese derecho, aunque por la situación política y la violación encrudecida de los derechos humanos que se ha generado tras el golpe, creo que eso durará muy poco. Realmente es lamentablemente lo que ha sucedido en Honduras, las ansias de poder de la burguesía nacional y de los grupos oligárquicos los ha conducido a este zarpazo que atenta con las conquistas de la humanidad. En este momento, la tristeza nos invade el espíritu, y por que no sentirse así, si hemos retrocedido enormemente.
Esta vez, como en otras ocasiones, los vende patria que por desgracia se encuentran aglutinados en el Congreso Nacional, nos ha privado de nuestras garantías constitucionales. En este país de enormes contradicciones y de extrema pobreza ya no se puede cantar, bailar, disentir, discernir, discutir, pintar, declamar, andar, manifestar, amar. Nos han privado de lo único que nos quedaba: nuestra libertad.
A nuestro amado pueblo lo han atacado, censurado, golpeado, capturado, baleado, estafado, engañado, y se suma a esto la captura de su alma, de su conciencia sensible. Tal como ha ocurrido con los artistas, que de manera arbitraria se les ha privado de su libertad, se les ha ensuciado y restringido su capacidad creativa. Como observaran, no hay ninguna razón para manifestar alegría. Hoy por hoy, nuestro pueblo y la democracia del mundo, debe estar de luto.
No obstante, nuestro pobre, descalzo, desnutrido, maltratado, excluido y marginado pueblo esta dando una lección de dignidad al mundo, dado que miles de hondureños le han dado la cara a la represión brutal manifestando su rebeldía y su fuerte coraje. A diferencia de múltiples sectores, que en nombre de la democracia, salen a manifestar su descaro, ya que los que encabezan esas “marchas por la paz” son los responsables de la desigualdad y la injusticia que ha imperado por décadas. Es vergonzoso observarlos desfilar y jactarse de su cumplimiento con la patria, puñado de delincuentes de cuello blanco que arrastran todos los crimines contra mi pobre y querido pueblo.
No obstante, frente a todas las artimañas y medidas que intentan esconder el infame golpe, los artistas acompañados de miles y miles de protestantes hemos salido a las calles a defender nuestra libertad. Y por que no hacerlo, si todo ser humano que ame la vida debe vincularse a los valores que predica el movimiento popular en su conjunto, ya que es en las calles donde se predica el reconocimiento del otro. Toda persona consciente, debe manifestarse contra los crimines más violentos, sobre todo aquellos que intentan reprimir las fantasías de una sociedad que reclama justicia e igualdad social.
No se en que terminará todo esto, el gobierno de facto esta firmemente decidido en no restituir el orden constitucional y mantener las profundas contradicciones que dividen y marginan, pero de igual manera miles de hondureños no estamos dispuestos, por ningún sentido, a ceder en nuestra lucha justa. Son momentos oscuros para la libertad y para el desarrollo pleno de la sociedad hondureña.
Es extremadamente difícil sostenerse en esta situación. Es valido manifestarles que he sido objeto de la represión, se me ha detenido de forma ilegal, se me ha violentado el derecho de circular y manifestarme, de igual manera se me ha suspendido, de forma arbitraria por las “autoridades” de la nueva administración cultural, la publicación de mi libro y se me ha suspendido todo tipo de ayuda para mi participación en la X Bienal de Pintura en la ciudad de Cuenca, República del Ecuador.
Sin embargo, en medio del desosiego, en medio de la represión y la brutalidad del usurpador surge la rebelión y la insurrección de un pueblo que aspira a grandes cambios, a transformaciones profundas de sus condiciones de existencia. Eso, y no la intervención internacional, es lo que nos mantiene con esperanzas y fuerzas. Cada vez somos más los que nos plegamos a la lucha, desde las trincheras de la insurrección, nos rebelamos contra las botas aplastantes de los poderosos y corruptos de este hermoso y tierno país.
No me queda otra, que incentivar con el aliento de mi vida la expresión de dignidad de este noble pueblo. Vamos compañeros, sigamos en esta lucha contra el golpe de Estado Por una Asamblea constituyente amplia y democrática, por una Honduras que garantice la libertad de expresión y las garantías naturales No a la represión, cárcel a los golpistas.
! Por la libertad de espíritu y contra la censura del gobierno fascista!
Gabriel Galeano
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